28 de marzo de 2011

Civilization, lo nuevo de Justice (2)

Me veo obligado a poner una 2ª parte de la noticia del lanzamiento del nuevo single de Justice, tan sólo días después de la publicación de la primera. Y es que ya podemos disfrutar del single original gracias a la red, a pesar de que el lanzamiento oficial está previsto para el 4 de abril. Aquí está:

22 de marzo de 2011

Civilization, lo nuevo de Justice

ENRIQUE ZAFRA. Madrid. La semana pasada saltó la noticia cuando se anunció “Civilization”, el título del nuevo single de Justice, y probablemente el de su esperado segundo disco. El 4 de abril ha sido la fecha elegida por el dúo francés para que el primer sencillo del nuevo álbum vea la luz. Sin embargo, gracias a la nueva campaña publicitaria de la marca deportiva Adidas, ya se puede disfrutar de dicho single, aunque con los sonidos añadidos del propio spot. Así mismo, el propio dúo ha desvelado la imagen de la portada del nuevo álbum.

El primer y único disco de Justice, titulado †, fue publicado en el año 2007 y es considerado una de las obras maestras de la electrónica de los últimos años. Debido a su éxito, el dúo francés formado por Gaspard Augé y Xavier de Rosnay decidió publicar en el año 2008 una edición especial de CD+DVD titulada “A Cross the Universe”. Ésta contenía una sesión en directo realizada en la ciudad de San Francisco, y un documental en el que se mostraban las situaciones por las que pasó el grupo a lo largo de su gira por Estados Unidos. Es de destacar su signo distintivo: una gran cruz luminosa que brilla durante sus actuaciones en directo. Ahora, 4 años después de su debut, los considerados herederos del legado de Daft Punk han decidido volver a la carga. Justice ha vuelto.

7 de marzo de 2011

"¿Qué prohibirá el Gobierno esta semana?"


Se hacía Buenafuente una pregunta bastante curiosa en uno de sus monólogos nocturnos: "¿Qué prohibirá el Gobierno esta semana?" Primero fue la aprobación de la Ley a través de la cual se prohíbe fumar en todo establecimiento público, de la que ya me manifesté a favor en el post anterior al que está leyendo. Después, el Gobierno -supuestamente- socialista que nos preside logró finalmente los apoyos necesarios en su objetivo de aprobar la ya famosa Ley Sinde, aliándose con el PP para la única cuestión en la que España entera se manifestó en contra.

Pues bien, esta semana se ha hecho efectiva la prohibición que el Gobierno aprobó ya la semana pasada: a partir del lunes el máximo en autopista se redujo de 120 Km/h a 110 Km/h. Una rebaja de 10 Km/h que el gobierno excusa en la necesidad de reducir la dependencia energética y el gasto que se realiza en consumo de combustible. La reducción de la velocidad ha formado parte del paquete de medidas que el Congreso de los Diputados aprobó el pasado viernes 4 de marzo, y le costará a las arcas públicas unos 250.000€ en concepto de pegatinas magnéticas, con el objetivo de modificar las señales de tráfico en las carreteras españolas.

Euros que seguramente el Estado no tardará en recuperar, pues muchos españoles se hacen la pregunta de cuál es el verdadero objetivo de la medida. El rúnrún del afán recaudatorio sobrevuela los comentarios sobre la modificación del reglamento, pues la DGT ya ha hecho públicas las sanciones que sufrirán los que cometan alguna infracción contra la nueva regla. Todo aquel que sobrepase en 1 Km/h la nueva velocidad mínima impuesta por el Gobierno se verá obligado a pagar una multa de 100€, según afirmaron fuentes de Tráfico. Dicho importe de la multa se mantendrá hasta los 140 Km/h, a partir de los cuáles el precio ascenderá a 300€. Y si el infractor superara la barrera de los 150 Km/h, ya empezaría a perder puntos, no existiendo modificaciones en éste sentido en la normativa.

Conclusión: se reduce la velocidad máxima y se aumentan las multas económicas, pero a su vez se mantiene el valor a partir del cual el infractor comienza a perder puntos de sanción en su carnet. Juzguen ustedes.

9 de enero de 2011

Libertades

Cumplida una semana desde la entrada en vigor de la denominada ley "antitabaco", podemos ver algunos de los efectos y reacciones que la misma está suscitando. Comenzando con que ahora, tras la prohibición de fumar en los bares -discotecas, alrededores de hospitales y parques, y otras zonas de uso público como estaciones cubiertas-, da gusto entrar en ellos. Porque antes, ibas igualmente sí, y te tomabas tu caña con los amigos. Pero ibas casi rezando por no encontrarte el local atestado de gente con el cigarrillo en la mano y un ambiente cargado que no dejaba ver con claridad el lugar. Y qué decir de los partidos de fútbol, en los que acudías al bar con la seguridad de que iba a ser exactamente lo que te ibas a encontrar. Con ello se había menospreciado la libertad de los no fumadores, en la dictadura del tabaco y sus "beneficios", económicos por supuesto.

La libertad de una persona acaba donde comienza la de otra. Y esto, antes de la entrada en vigor de la nueva ley, no se estaba cumpliendo. Porque fumar es una decisión voluntaria, tragar el humo que procede de dicha acción no. Nunca entendí porqué los no fumadores estaban obligados a tragarse el humo de unos pocos, sin libertad de elegir si hacerlo, ya que la única alternativa que les quedaba era no ir a los sitios. La nueva normativa pretende proteger precisamente la libertad de aquel que decide no fumar y proteger su salud, ya que no se ve obligado a sufrir los efectos de una decisión que no ha tomado, esto es, fumar.

En los días anteriores y posteriores a la aprobación de la ley, muchos hosteleros -y fumadores-, han protestado con la consigna de que el sector iba a perder mucho dinero con la medida. El tiempo lo dirá, pero al menos estos días, lo que yo he podido ver dista mucho de las declaraciones vertidas ante los medios por parte de muchos propietarios de bares y restaurantes. Puede haber sido producto de la normativa o simplemente del período navideño en el que nos encontrábamos, pero el número de familias con niños ha aumentado considerablemente en los bares. Y los clientes habituales siguen siéndolo, aunque tengan que salir fuera a fumarse su cigarrillo, e incluso fuman menos por aquello de no interrumpir una agradable charla o pasar unos minutos de frío en la calle.

24 de diciembre de 2010

Una pasión que rompe mástiles

Desde Pete Townshend hasta Matthew Bellamy, pasando por Jimi Hendrix. Muchos han roto sus guitarras encima de un escenario, fruto de la pasión y emoción de su actuación.

Enrique Zafra. Madrid. ¿Sería capaz de estrellar contra el suelo su televisor de última generación, ese que le costó 2000€ y para el que estuvo tanto tiempo ahorrando y esperando? Probablemente no, y la idea le parezca una locura y una insensatez descabellada. Sin embargo, el precio mínimo de una buena guitarra raramente desciende del precio de su televisor, y no pocos han sido los guitarristas a lo largo de la historia del rock que han hecho trizas sus instrumentos sobre el escenario.

La última guitarra famosa que no volverá a regalar sonidos al rasgar sus cuerdas es la denominada como Gliteratti Manson, cuya propiedad ostentaba Matthew Bellamy, líder del grupo de rock inglés Muse. El instrumento fue fabricado en exclusiva para Bellamy por el fabricante, tras una petición expresa del artista, que detallaba en la misma que deseaba algo que arrojara destellos sobre el escenario. El resultado fue una guitarra de cuerpo rojo y cobertura de purpurina tanto en el clavijero como en el cuerpo, así como con un panel táctil retroiluminado, ubicado en la parte inferior del mismo. Apareció por primera vez en directo el 26 de mayo de 2007 en Luxemburgo, y tuvo su trágico final (min. 2.45) el 26 de septiembre de 2010 en Estados Unidos, al caer desde lo alto de una de las torres del escenario del grupo. Sin embargo, aunque su final fuera resultado de un accidente, ya antes había sufrido el maltrato por parte de su dueño en diversas ocasiones desde su estreno.

La Gliteratti Manson de Bellamy es la última de una serie de guitarras que han perdido la vida encima de un escenario a manos de sus dueños legítimos. Se dice que el primero que inició la costumbre fue Pete Townshend, quien en septiembre de 1964, durante un concierto en el Railway Hotel de Londres, partió el mástil de su guitarra al golpearlo contra el techo del local. Cuando el guitarrista de The Who se percató de la reacción del público a la acción, no pudo más que acabar por destrozarla por completo, para acto seguido coger una nueva y continuar con la actuación. Desde ese momento, el hecho causaría tal revuelo en el mundo de la música que sería repetido otras veces a lo largo de los años tanto por el mismo Townshend, como por otros grandes del rock.

En 1967, sería Jimi Hendrix quien llevaría a cabo quizá el sacrificio más espectacular y famoso de una guitarra sobre un escenario. Tuvo lugar durante una de las primeras grandes apariciones de Hendrix en Estados Unidos, en el Monterey Pop Festival del 67, celebrado en California. Durante su actuación, y en especial en el momento de interpretar el tema Wild Things, Hendrix se dedicó a poner en pie al público a base de acciones como puntear la guitarra con los dientes o hacerlo con ella a la espalda. Concluyó el show rociando con alcohol el instrumento, para acabar prendiéndole fuego en señal de sacrificio según sus palabras, golpeándola después y tirando sus restos al público.

Townshend o Hendrix fueron los precursores del acto de romper una guitarra en lo alto de un escenario. Pero no han sido los únicos, en la historia de estos momentos figuran nombres como Ritchie Blackmore, de Deep Purple, o más actualmente, Trent Reznor, de Nine Inch Nails. También el legendario Kurt Cobain destrozó alguna de sus guitarras en más de una ocasión, e incluso llegó a hacerlo durante la grabación del tema Endless, Nameless en el año 1991, cuando arrojó su Fender Stratocaster negra contra el suelo del estudio en un ataque de frustración.

Matthew Bellamy ha sido el último gran guitarrista en maltratar a su guitarra en diversas ocasiones, volviendo a desempolvar el viejo tema de si hay que considerar estos actos como una parte del todo en los conciertos, o por el contrario como actos que deberían ser erradicados, al ser considerados por algunas personas como actos de violencia gratuita contra instrumentos valorados en miles de euros. Pero a pesar de todo, éstas historias, y muchas más que no han tenido cabida aquí, ya forman parte de su memoria, de la memoria del Rock And Roll.

Fuente de las fotografías: (1) Muse.mu ; (2) Usonica.com